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Ancianito mató por amor a su esposa de 42 puñaladas

España. El acusado de 95 años de asesinar de 42 puñaladas a su mujer en Iznájar: «La maté por amor; enloquecí al verla enferma»

El nonagenario acusado de asesinar a su esposa de 86 años enferma de Alzheimer en Iznájar en noviembre 2019 ha declarado este martes ante el tribunal popular que la mató «por amor». En su declaración ante los miembros del jurado de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Córdoba, el anciano de 95 años, al que le costaba subirse al estrado, sólo quiso confesar que le «enloqueció verla en la situación que la vi, no se qué me pasó por la mente y me pudo la tentación».

El anciano ha relatado en la sala que llevaba 61 años casado con su mujer y «la quería con locura». De hecho, como luego ha confirmado en sala la médica forense que ha analizado su estado de salud, el acusado había sufrido episodios de depresión a causa de la enfermedad de su esposa.

En su defensa, ha confesado que se quiso «quitar la vida porque sin ella no tenía sentido. La enfermedad maldita me superó. Me considero culpable de los hechos».

El relato de sus hijas como testigos en la primera sesión del juicio, en la que se ha practicado la prueba, ha confirmado estas declaraciones del padre. El primer testimonio fue de la hija que se encontraba en el momento de los hechos en el domicilio familiar. Fue en la sobremesa, cuando la hija estaba echando una cabezada en el sofá cuando el padre aprovechó para pedir quedarse a dormir junto a la cama en la que estaba postrada su mujer «muy debilitada» recuperándose de una lesión en el pulmón para acabar con su vida.

La mujer ha asegurado al tribunal que se encontró con la escena al llevarles la merienda a la habitación. «Mi madre ya estaba muy debilitada, no la dejábamos levantarse porque estaba recuperándose de una herida en el pulmón y estaba postrada; al lado mi padre ensangrentado sentado en la cama», ha declarado.

Lo que esta hija del acusado ha querido aclarar al tribunal es que este caso no se trata de un crimen machista. En su declaración ha recordado que su padre siempre se ha portado bien con su madre y con ellas; y que «si fuera violencia de género no podría mirarlo a la cara; y sin embargo estamos muy pendientes de él mi hermana y yo y lo visitamos en prisión».

«Si hubiera sido un crimen machista no lo podría mirar a la cara; por contra mi hermana y yo estamos muy pendientes de él y lo visitamos en prisión»

La hija del matrimonio ha asegurado convencida de que sus padres «eran uña y carne y eso no ha sido violencia de genero; lo hizo porque no la quería ver sufrir». La hija ha llegado a pedir a los miembros del jurado que vieran lo que hizo su padre como un acto de compasión».

El vecino que entró a la vivienda justo después de cometerse el crimen, amigo de la familia, ha reconocido ante el tribunal que ese matrimonio nunca ha tenido problemas de discusiones.

De hecho, el día en el que ocurrió el trágico suceso, este vecino pensaba que su vecina lo llamaba porque uno de los ancianos se habría caído al suelo y habría que ayudarlo a levantarlo, pero no la escena que se encontró con el acusado ensangrentado junto a la madre fallecida con sangre por toda la habitación.

En su declaración ante el tribunal, el jefe de Patología del Instituto Medicina Legal y el director del IML de Córdoba han declarado que la mujer octogenaria murió «desangrada por las 42 lesiones con arma blanca que presentaba sobre todo por la cabeza, pero también a ambos lados del cuello y dos pequeños cortes de defensa en un dedo».

Los forenses que realizaron la autospia a la víctima han explicado a los miembros del jurado que de las 42 heridas encontradas en el cuerpo de la anciana, 12 afectaron al cuero cabelludo y sólo dos lo penetraron. En cualquier caso, los médicos forenses han concluido que las lesiones, «una a una no tenían entidad clínica pero en conjunto le llevaron a la muerte».

El acusado era «consciente» de sus actos

En cuanto al estado mental del acusado, la médica forense que ha elaborado el informe clínico ha concluido que «el señor era plenamente consciente de lo que hacía y conocía que los hechos que había cometido no estaban bien». De hecho, una de sus frases a sus hijas, recuerda esta médica forense, había sido «os he matado a todos».

Sin embargo, esta médico forense ha apuntado a la posibilidad de que el anciano por su edad «no pudiera controlar sus impulsos, y después del episodio de autolesión de su mujer, no tuviera freno para acabar con la vida de su mujer para aliviarle del sufrimiento».

La conclusión sobre el estado mental del acusado ha estribado en la cuestión planteada por el propio presidente del tribunal el magistrado de la Sección Segunda Romero Roa sobre ¿Hasta qué punto pudo controlar sus impulsos el acusado? La respuesta de la médico forense fue «lo desconozco».

El juicio con tribunal popular ha concluido este martes la primera sesión y mañana proseguirá con las conclusiones e informes de la Fiscalía, acusación popular ejercida por la Junta de Andalucía y defensa.

La Fiscalía pide para el acusado por un delito de asesinato 24 años de prisión. La defensa que mantiene un relato en conformidad con la acusación, admite los hechos pero solicita al tribunal popular que tenga en cuenta las atenuantes para moderar la pena solicitada para este nonagenario.

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