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Congreso gasta millones de quetzales en alquiler de oficinas

En menos de tres años, el Congreso duplicó el pago de rentas de oficinas y parqueos. Según el presupuesto de ese organismo, este año se pagará 24 millones de quetzales en arrendamientos.

Hasta el 2018, el Legislativo destinaba 13.3 millones de quetzales para alquilar las oficinas y los espacios de parqueo que utilizan los diputados y sus asesores, en 19 diferentes edificios ubicados en la zona 1.

Sin embargo, desde la llegada del expresidente Álvaro Arzú, el costo por arrendamiento comenzó a incrementar, al extremo que este año, con Allan Rodríguez, dio a conocer que se pagará 24 millones de quetzales en 36 contratos con diferentes personas para dotar de oficinas y parqueos a los diputados, asesores y a algunos empleados.

De acuerdo con información proporcionada a través de la Unidad de Acceso a la Información, el Congreso arrenda 253 oficinas, 263 espacios de parqueo, 30 salones, pisos completos y bodegas, algunas que han sido acondicionadas para usarse como oficinas y otras para salones donde se realizan las citaciones.

Una de las «curiosidades» que ha ocurrido es la renta del lugar que se conoce como Casa Fiana, ubicada en la 10 calle entre 7a. y 8a. avenida de la zona 1. En 2016 la rentaba un restaurante por 7 mil quetzales mensuales, al año siguiente la alquiló el Congreso y la renta se triplicó a 28 mil quetzales mensuales. Se hicieron remodelaciones pagadas con recursos del Organismo Legislativo y después de dos años dejaron de rentarla. A finales del 2020 volvieron a hacerlo a un precio más alto y siguieron haciendo remodelaciones.

Para Manfredo Marroquín, de Acción Ciudadana, los arrendamientos en el Congreso han sido una fuente de negocios en todas las administraciones del Legislativo, pero al parecer «esta legislatura se está llevando la corona, pues el trabajo que hacen en muy pobre, de mala calidad y además están saliendo muy caros».

«Estoy seguro que muchos de esos espacios no los necesitan, aún más en tiempo de pandemia, cuando vemos que todos están reduciendo gastos y espacios porque no hay acupamiento de oficinas como antes, y qué casualidad que ellos incrementen rentas, es evidente que hay un negocio atrás», manifestó y pidió a la Contraloría General de Cuentas realizar una investigación.

Remodelaciones
El año pasado, el Congreso no sólo pagó en rentas, sino que también en remodelaciones pagadas con los fondos rotativos (más conocidos como caja chica). De enero a octubre gastaron 179,547 quetzales en remodelaciones, la mayoría fue en cambio de chapas, de registros y reposición de llaves para las diferentes oficinas y salones que utilizan los diputados, solo en ese concepto se gastaron 31,538.7 quetzales.

Sin embargo, hubo algunas solicitudes específicas. Por ejemplo, a la oficina del diputado Álvaro Arzú, se le realizó una limpieza «profunda de cortinas» y cambio de ventanales antireflejo que tuvo un costo de 2,725 quetzales. Además, le colocaron cielo falso en el baño que utiliza, hecho que tuvo un costo de 1,611 quetzales.

Lo mismo ocurrió en la oficina del diputado Lázaro Zamora, de la bancada Unionista, quien solicitó cambio de cielo falso y colocación de lámparas Led, lo cual tuvo un costo de 2,941 quetzales, así como la pintura de su oficina por Q4 mil 200.

Otro que gozó de remodelaciones en su oficina fue el diputado Luis Contreras, de Compromiso, Renovación y Orden (Creo), a quien le colocaron cielo falso, lámparas led y cableado completo por el que se pagó 6,650 quetzales. Además, realizaron algunos arreglos y pintura completa, por lo que se erogó 9,545.50 quetzales.

Marroquín calificó como «aberración» las remodelaciones que realiza el Congreso, debido a que los edificios no son propios. «Es ridículo que se están haciendo arreglos a casas viejas, cuando durante la pandemia muchos lugares modernos quedaron vacíos y los diputados ni siquiera están llegando a trabajar a sus oficinas».

Los «gustitos de Allan Rodríguez»
Uno que ha gozado de varias remodelaciones es el mismo presidente del Congreso, Allan Rodríguez, quien realizó una «jardinización» en una área de 2.50 metros por 5 metros en la Presidencia de ese organismo, por el cual se pagó 5,558 quetzales. Según varias fuentes del Legislativo, el jardín es exclusivo y no se permite el ingreso a cualquier persona.

Este año no ha sido la excepción, en 28 de enero el Legislativo debió pagar 2,650 quetzales para instalar un calentador de agua para dos regaderas que fueron instaladas en el baño y ducha que ocupa el Presidente del Congreso.

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